martes, 8 de junio de 2010

Los hijos son la alegría de la vida

Aquella noche de verano el cielo estaba oscurísimo y nublado. Un viento helado se aproximaba desde el este, y en casa de los Hernández casi acaban los preparativos. José asegura las ventanas y la puerta trasera, mientras María se encarga de colocar los alimentos en cajas de cartón. Los cuadros han sido descolgados, los objetos de vidrios envueltos en periódico y ya acondicionaron el sótano con colchones, linternas y el botiquín de primeros auxilios. El viento se intensifica y comienza resoplar aun más fuerte, tanto que azota los gabinetes de la cocina. José se acerca, con aspecto cansado y apoya su mano sudorosa sobre el hombro de María:

-¿Qué mas falta?- preguntó José, jadeante.

-Que llegue la niña.

Eran las 11:30 de la noche, y los Hernández solo recibían noticias sobre la tormenta. En el noticiero, recomendaban trasladarse a los refugios y mantener la radio encendida, mediante el uso de pilas, ya que también pronosticaban fallas eléctricas. Los ojos de María se inundaron al ver la puerta principal sin tranca:

-¡Llámala de nuevo! –dijo. Sus manos temblaban cuando le ofreció el teléfono a José.

La tormenta arribó por fin en los suburbios de Florida. El sillón comenzó a moverse y la lámpara de araña cayó sobre la mesa del comedor. Se escuchaban al unísono los gimoteos de los Hernández y los crujidos de la madera, los gritos y los relámpagos.

La madrugada siguiente, llegó una joven con aspecto desfachatado, con los ojos desorbitados y los cabellos despeinados. Entró a la casita, ahora sin puerta, y se adentro hasta el salón. Observó dos cuerpos inmóviles yaciendo bajo una enorme viga de madera. Impresionada, se alejó del recinto. Escuchó la voz de su madre por última vez: “No te vayas, ayer pronosticaron una tormenta”.

2 comentarios:

  1. excelente, como para hacer otro cortometraje jajaja... me encanta ese toque irónico y sarcástico, evidentemente este mundo esta así por esa "protección", pero esta fue la mejor manera de explicarlo, y bueno la consecuencia es bastante buena como para no olvidarla jajaja...

    me encanta, te sigo leyendo!

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  2. Está muy bueno!.. El final de verdad hace pensar acerca de la vida, ya que comunmente pasa eso, y nos damos cuenta que no debimos hacer algo, luego de ver lo que provocó..

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