viernes, 2 de julio de 2010

TRIBUTO



“Asi es -suspiro el coronel- la vida es la cosa mejor que se ha inventado”



TE AMO. Gracias a ti creo en la magia, creo en la belleza de las palabras juntadas unas con otras buscando conectar las almas que separa la distancia fisica… (Q lugarcomun soy)



TE AMO. Porque mi vida se reduce a un antes y un despues de haber leido 100 años de soledad, porque no morire sin haber leido todas tus obras.



TE AMO. Me enseñaste que no es una locura que te repugnen tus propias obras, que las encuentres ofensivas y mediocres hasta el punto de irritarte cuando alguien las lee en voz alta, en tu presencia.



TE AMO. Eres todo lo que sueño, y eres tu con quien sueño. Aunque suene creepie, me encantaria sentarme a tus pies y escucharte hablar, por horas, escuchar todo lo que me quieras decir.



TE AMO. Me obligas a continuar escribiendo, porque dijiste que una obra maestra tarda. A mantener viva la ilusion y creer en el amor y a respetar la soledad.



TE AMO. Tu describes un mundo donde todo es fantastico, donde hay demasiadas cosas con las que puedes ser feliz.



ahh.. y gracias por darle un titulo a mi blog.



te odio porque se que nunca te conocere, aunque tampoco importa, vives en mi.

miércoles, 30 de junio de 2010

Tardes Felices, Sonrisas Gratis

Hoy casi me roban (A nadie sorprende). Hoy mi amigo Gustavo me dijo que me pasaría buscando y no llego a tiempo (Nada nuevo, tampoco) pero, en vez de esperarlo, resignándome a llegar a tarde, decidí irme a pie. Mi mejor amigo tenía media hora esperándome en las mercedes, no podía seguir esperando a Gustavo, y los malandros que me estaban siguiendo se habían marchado. Si hay algo que odio en Caracas es el centro comercial Tolon: pequeño, asfixiante, muy alejado de la estación de metro, lleno de “faranduleros” que, aunque no tengo nada contra ellos, se ven casi todos iguales (perturbador). Podría decir que lo único que me gusta de el Tolon son el cine 3D y, anteriormente, los carteles de Loony toons que se asomaban en el techo.

En fin, esta vez no iba al Tolon (Gracias a Dios) si no a la plaza Alfredo Sadel, a ver el partido de Portugal-España. Realmente no me importa el futbol, pero me encanta lo que logra hacer con la gente. Me gusta como une a las personas, me gusta porque es una alternativa de ocio fenomenal, es una excusa para ver a los amigos, joder y tomarse unas birras. Tampoco le iba a ninguno de los dos equipos, fui por las razones anteriores y para ver si el destino me regalaba unos besos.

(El párrafo anterior es una introducción estúpida, pero sirve para situarnos en el ambiente) Lo que me inspiro a escribir este relato (lo que obligo a mi cabeza a repetir millones de veces –tengo que escribir esto, tengo que escribir esto-) fue un vendedor de barras nutritivas que conocí en la camionetica de Chacaíto a las Mercedes. No tenía una pierna (aunque no lo crean, es un dato muy irrelevante en la historia), tenía los ojos grandes y gritaba con orgullo: “Permiso que voy sin frenos” y “¡Mochos al poder!”.

-Muy buenos días señores- dijo el mocho al abordar, con la muleta debajo de su axila y con un saco de mercancía en el otro brazo- ¡Buenos Días! ¡No escucho!

-Buenos días – dijimos algunos, obstinados, mientras pensábamos: Que ladilla, otro más.

El mocho comenzó a ofrecer a cada pasajero un combo de 3 barras nutritivas de yogurt, miel y avena y otro sabor que no recuerdo.

-Toma galán, que me estas quitando el producto con los ojos.

La gente comenzó a sentir la energía positiva que transmitía el mocho, debido a las ocurrencias que recitaba con su enorme sonrisa. Empezaron a hacerle preguntas, lanzarle bendiciones y a bromear con él. En el autobús se vivió un ambiente de confianza, de complicidad. Era una sensación tan agradable, como cuando nos encontramos sorpresivamente con un viejo amigo, una alegría sencilla, corta pero muy significativa.

-Toma chica- me dijo – y no me lo rechaces, que tú sabes que eres toda light ¡Qué bonita!

-No gracias – dije con una gran sonrisa – pero, GRACIAS.

Me encantó que me dijera bonita, lo confieso, hacía mucho tiempo que nadie me lo decía. No me importa si fue una táctica (obviamente) para venderme sus extraños dulces, no me importa, puedo decir que este señor fue el gran trozo de felicidad de mi tarde. Cuando se dirigió a los asientos del final, no quise voltear, no quise que se sintiera observado, pero cerré los ojos y por varios segundos me dedique enteramente a oír su voz:


-Señora en esta vida hay que saber de todo ¿sabe? yo no sé que dice aquí, esto está en el ingles, pero bueno yo le resuelvo ¡deme acá!;

-¡Agárrense los bolsillos que voy pasando por los riales!;

-No todo puede ser chocolate, también hay que darle dulces pa’ los diabéticos, el de yogurt es el más solicitado;

-Señora, por favor, quítese esa palabra de la boca, deje de decir no tengo. Diga que no me quiere comprar, pero usted tiene de todo, usted esta bendecida por Dios… y yo también.


Me habría encantado abrazarlo, decirle cuan feliz hizo mi viaje, o tan solo comprarle una de sus barras. Pero, lamentablemente soy muy tímida para hacerlo… y no tenía más que los 2 bolívares fuertes del pasaje en la cartera.

domingo, 27 de junio de 2010

El miedo y el masoquismo van de la mano

- Me tiene trastornado, el sonido. Cada taconazo es un estruendo y me pongo a llorar. A llorar, mariquisimo, cuando lo que quiero es gritar.

-¿Los aguja? ¿Con plateado?

-Todos. Se oyen tac-tac-tac… infinitos los dolores de cabeza.

-¿Y por qué no te mudas? ¿Por qué no te vas?

-Porque es peor no oírlos.

martes, 8 de junio de 2010

Los hijos son la alegría de la vida

Aquella noche de verano el cielo estaba oscurísimo y nublado. Un viento helado se aproximaba desde el este, y en casa de los Hernández casi acaban los preparativos. José asegura las ventanas y la puerta trasera, mientras María se encarga de colocar los alimentos en cajas de cartón. Los cuadros han sido descolgados, los objetos de vidrios envueltos en periódico y ya acondicionaron el sótano con colchones, linternas y el botiquín de primeros auxilios. El viento se intensifica y comienza resoplar aun más fuerte, tanto que azota los gabinetes de la cocina. José se acerca, con aspecto cansado y apoya su mano sudorosa sobre el hombro de María:

-¿Qué mas falta?- preguntó José, jadeante.

-Que llegue la niña.

Eran las 11:30 de la noche, y los Hernández solo recibían noticias sobre la tormenta. En el noticiero, recomendaban trasladarse a los refugios y mantener la radio encendida, mediante el uso de pilas, ya que también pronosticaban fallas eléctricas. Los ojos de María se inundaron al ver la puerta principal sin tranca:

-¡Llámala de nuevo! –dijo. Sus manos temblaban cuando le ofreció el teléfono a José.

La tormenta arribó por fin en los suburbios de Florida. El sillón comenzó a moverse y la lámpara de araña cayó sobre la mesa del comedor. Se escuchaban al unísono los gimoteos de los Hernández y los crujidos de la madera, los gritos y los relámpagos.

La madrugada siguiente, llegó una joven con aspecto desfachatado, con los ojos desorbitados y los cabellos despeinados. Entró a la casita, ahora sin puerta, y se adentro hasta el salón. Observó dos cuerpos inmóviles yaciendo bajo una enorme viga de madera. Impresionada, se alejó del recinto. Escuchó la voz de su madre por última vez: “No te vayas, ayer pronosticaron una tormenta”.

martes, 1 de junio de 2010

Antihéroe

A Graciela, mi fiel lectora:

Tú me consideras un héroe, querida amiga, pero déjame decirte que nunca has estado más equivocada. No habría tenido la oportunidad de salvar a tu compañera sino hubiese sido el culpable de su desgracia. La suma de dinero que me ofrecía era más de lo que podía soñar, y no resistí, le vendí las drogas. Horas más tarde, la vi tirada en el baño, llena de vomito espeso y amarillento, cubierta por el cuerpo de una mujer que no paraba de gritar. No tuve más remedio que llevarla a urgencias y llamarte enseguida.

Mi psicólogo tiene razón, a pesar de todo la salvé, pero
¿Cuántas otras vidas no habré desgraciado?

lunes, 24 de mayo de 2010

Desesperanzados

En sus noches solitarias, Mireya Márquez, se retuerce de la furia al no poder tener un hombre a su lado. Se toca insaciablemente, buscando obtener lo que nadie le ha podido dar: Satisfacción. Su brazo raspa las esquinas de sus muslos, y sus dedos palpan el terreno sin conquistar. Con la mano izquierda, jala su cabellera grasienta en nombre de la pasión. Son esos mismos cabellos los que rozan su espalda y provocan las erupciones de espinillas que le llegan hasta el torso. En el pueblo margariteño no queda nadie por seducir, ya para todos es “la fea que tiene plata”.

Paralelamente, como colocados en el mismo teatro, se encuentra Raimundo Atlántico acariciando su sexo. Él no busca el placer imaginario, más bien, rememora sus aventuras de marinero. Recuerda cuando encontró su primera fortuna y la gasto en tragos y mujerzuelas. Así es él, desligado con los riales, y desligado porque no se los suda. Ahora está viejo y su instrumento no se le para, tiene como 10 años sin estar con una mujer. Su adicción al sexo lo llevo a experimentar con varios tripulantes, pero la cosa no cuajo, no es lo mismo.

A las 5:00 de la mañana Mireya agarra cuatro trapos y se va de un portazo. El clima es húmedo, lo que empeora su cabello. El salitre le pica en los ojos, pero igual camina con el mentón hacía arriba, usando una dignidad que no le queda. Es domingo de resurrección, las calles están solas y, a excepción de unos borrachos desmayados, el muelle está despejado. La esperanza llena su corazón, siente que el horizonte le susurra que se atreva.

Unas coplas se entrometen en sus pensamientos. Enfoca la vista y ve a un capitán viejo e inútil tratando de anclar su nave. Decide ayudarlo. Mientras se acerca, le emociona el aspecto varonil y desfachatado del hombre. Cambia de opinión, y en vez de ayudarlo, se acerca hacia él, caminando sensual mientras se desabotona la blusa. Lo encuentra de frente. El hombre impactado modula:

-Yo estaré viejo y necesitado- dice con los ojos bien abiertos-
pero que Dios me salve de ti.

lunes, 10 de mayo de 2010

I
No se siquiera de que hablarte, no te mereces mis palabras. Pero no te culpo por cansarte. Existe la posibilidad de que te des media vuelta y me reclames… No, ya entendí que no.

Pero como reacciono si no lo creo? Sera que escribo en otro momento?
La noche me doblo la jugada. Ayer tan tranquila, hoy te volteas y me escupes en la cara. Tu saliva se me resbala y ahora recorre mis mejillas. La saboreo con mis labios. La parte espesa está en mis ojos y se une con mis lágrimas.

No me golpees tan fuerte, ese era mi orgullo. Lo aprisionas con tu suela mientras intento rescatarlo, Es que no te das cuenta que no tengo fuerza para luchar? No siento mis huesos, están a punto de partirse… Aun así, quien soy yo para juzgarte?

Pero tranquila, que el viento se despide y se regresa. Es inevitable que nos volvamos a ver. Te espero bajando.

II

Hoy sucumbes. No por mí, solo quieres darme una lección. No importa si entiendes o te gusta, NO IMPORTA. No espero que lo hagas, ya no espero nada de ti, ni siquiera te espero en general.

Ni los grillos se oyen, pero yo si te escucho… oigo tu voz en el teléfono, te oyes como si nada paso.

Pienso que eres sucia. Ahora soy yo quien te escupe… solo que no estás aquí para recibirlo. No estás, ni estarás… Para que te ocultas si yo sé dónde vives? Donde estudias, donde comes, donde duermes, donde sueñas, donde sientes, donde dueles…

Y si no la llame fue porque no me dio la gana.

PD: espero que te duela. Perra.
III

Los dedos dibujan en mi cuerpo toda tu trayectoria, lo que recorriste y lo que no quisiste. Lo que degustaste y escogiste como tuyo… Dime la verdad, dime si lo amaste. Un poco más fuerte, por favor. Gimo y exhalo… ahhh…

No se siente igual, no puedo imitarte, como no pude conocerte o descifrarte…

Vuelvo y me toco. Me toco y suspiro, pero me toco llorando. Es que se que no vienes más! Ya no quiero tocarme, creo que es mejor si no me muevo.
Aun queda la esperanza de que no te hayas ido, que sea otras de tus conductas extrañas.

En fin, aceptando que no vienes mas… procesando, procesando, procesando y recibido… Mejor así, el conocimiento de la enfermedad abre paso a la búsqueda del remedio. Es fácil, se llama CONTINUAR.
Supongo que en otra oportunidad deberia explicar este arranque de locura. Prometo que si pero ahora no... Aun asi la felicidad viene en trozos...