miércoles, 29 de junio de 2011

¿Y si me reprograma esta noche?

¿Puedo vivir está noche en otra oportunidad? Es que en este momento no me viene bien. Verá, Señor Dios, tengo el corazón roto y no es apropiado que me obligue vivirla ahora. Lo que le pido es un tiempito para conseguir las ganas de luchar, que no recuerdo dónde están guardadas. Entienda que usted me está obligando a vivir está noche justamente cuando no encuentro esas ganas ¡Y vaya usted a saber dónde las he metido! Le confieso que no recuerdo cuando fue la última vez que las utilicé, o si se las dejé a alguien. No sé, no sé. Quizá el tiempo sea más largo de lo que pensé.

Para limpiar. Deme unos días para ordenar este desastre de vida  y así también encuentro el amor propio y, además, le hago mantenimiento a la esperanza. Vaya que está sucia la esperanza.

Yo sé que me entiende. Piense un instante, ¿de verdad quiere que viva esta noche, precisamente esta noche? ¿No le parece absurdo tener que vivir la noche de más dolorosa del despecho el mismo día que lo han dejado a uno? Por qué mejor no viene y nos juntamos un rato. Y detenemos el reloj. Y hablamos. Yo le hablo. Sin prisa.

Mi mayor pecado, como ya sabe, es no saber organizar mi tiempo. Fíjese, que entre tanta rompedera de corazón se me ha olvidado soñar. Sí, yo sé, no se moleste. Esa tareíta está pendiente. Tengo que volver a soñar. Tengo que volver a soñar, pero no se preocupe, los buenos hábitos no se olvidan.


Déjeme vivir está noche, cuando tenga más fuerzas. Me la deja pendiente para cuando yo recuperé las ganas, me ame otra vez y limpié la esperanza, y le prometo que se la vivo mejor.

2 comentarios:

  1. AY, chica, lo sé. Te entiendo. Hay veces que me gustaría que la vida tuviera un botón de "stop".

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  2. Cuando te detengas, yo estare aqui, esperandote siempre. Cuando prosigas, seguire aqui. Siempre estare aqui, para ti, amor, para ti, mi cachorrita.
    Te amo.
    Mama

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